Un texto en prosa romántica. Larra

 

No sé en qué consiste que soy naturalmente curioso; es un deseo de saberlo todo que nació conmigo, que siento bullir en todas mis venas, y que me obliga más de cuatro veces al día a meterme en rincones excusados por escuchar caprichos ajenos, que luego me proporcionan materia de diversión para aquellos ratos que paso en mi cuarto y a veces en mi cama sin dormir; en ellos recapacito lo que he oído, y río como un loco de los locos que he escuchado.

Este deseo, pues, de saberlo todo me metió no hace dos días en cierto café de esta corte donde suelen acogerse a matar el tiempo y el fastidio dos o tres abogados que no podrían hablar sin sus anteojos puestos, un médico que no podría curar sin su bastón en la mano, cuatro chimeneas ambulantes que no podrían vivir si hubieran nacido antes del descubrimiento del tabaco: tan enlazada está su existencia con la nicotina, y varios de estos que apodan en el día con el tontísimo y chabacano nombre de lechuguinos, alias, botarates, que no acertarían a alternar en sociedad si los desnudasen de dos o tres cajas de joyas que llevan, como si fueran tiendas de alhajas, en todo el frontispicio de su persona, y si les mandasen que pensaran como racionales, que accionaran y se movieran como hombres, y, sobre todo, si les echaran un poco más de sal en la mollera.

 Mariano José de Larra

El autor más representativo de la prosa romántica fue Mariano José de Larra, principal cultivador del artículo de costumbres, textos descriptivos que plasmaban costumbres populares, características propias del lugar del que trataban y, a menudo, la pintura de tipos humanos representativos. Pero en sus artículos Larra no se limitaba a retratar escenas típicas, sino que, con ironía y humor satirizaba ferozmente algunos de los más graves defectos de la sociedad de su época, mostrando así su inconformismo hacia el mundo que le rodeaba.

En el fragmento que tenemos que comentar pueden apreciarse algunas características de estas obras:

  • · El tratamiento de temas y escenas cotidianos, cercanos al lector y relatados en primera persona por el autor. Así, en el primer párrafo del texto el autor reflexiona sobre su naturaleza curiosa, que le lleva continuamente a escuchar conversaciones ajenas. Y al comienzo del segundo párrafo sitúa la anécdota que va a contar “en cierto café de esta corte”.
  • · El retrato de tipos representativos de determinados comportamientos sociales que merecen la la crítica o la burla del autor. En el segundo párrafo se describe a tres tipos humanos observados entre el público de un café: abogados y médicos que se dedican a matar el tiempo mientras no dejan de fumar, y otros que el autor llama “lechuguinos”, a los que caracteriza por ir llenos de joyas pero totalmente vacíos de mente.
  • · La utilización de recursos literarios para ridiculizar el comportamiento de estos personajes, por ejemplo:

- La ironía: “dos o tres abogados que no podrían hablar sin sus anteojos”, “unmédico que no podría curar sin su bastón en la mano”.

- La hipérbole: “cuatro chimeneas ambulantes que no podrían vivir si hubieran nacido antes del descubrimiento del tabaco”; “no acertarían a alternar en sociedad si los desnudasen de dos o tres cajas de joyas que llevan…”

- La comparación: “como si fueran tiendas de alhajas”.

- La metáfora: “si les echaran un poco más de sal en la mollera”.

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